martes, 8 de enero de 2013


Cuando eres pequeña y ves películas de princesas, sueñas con algún día poder amar de la manera que lo hacen las protagonistas de las historias o tal vez dar ese beso de amor que te rescate de las garras de un malvado dragón, que a esa edad casi siempre es tu madre que te manda a recoger la mesa o arreglar tu cama; vives en una burbuja de irrealidad en la que tú eres la damisela en peligro y en algún momento piensas que encontrarás a tu príncipe.

Pero después de varios años y de muchas experiencias llegas a la conclusión de que ni tu madre es un dragón malvado que te amenaza con comerte, ni que tus amigos son ratoncitos que te ayudan a encontrar una salida de la torre en la que estas encerrada, ni que la bestia a la que tienes por pareja se convertirá en un galante príncipe después de que le des ese tan ansiado “beso de amor verdadero” y es en ese momento que la realidad te cae en la cabeza como un chubasco en un día de abril.

Es así como aprendes y sales adelante como una princesa, pero sin la ayuda de nadie y solo con la fortaleza que caracteriza a esos personajes de los cuentos de hadas. 

2 comentarios:

  1. Cuando somos pequeño acostumbramos a jugar con pelotas, barcos, aviones, coches, aprendemos a ser policías, bomberos, doctores, toreros, queremos ser súper héroes.

    Crecemos sin un sentimiento a las niñas nosotros seguimos siendo lo máximo no las necesitamos con el amor de mamá es más que suficiente. Hasta aquel momento, en el que una niña te sonríe en el parque y no sabes que sentir, es ahí, cuando descubres que todo súper héroe requiere de su hermosa enamorada a la que tiene que rescatar, consentir y proteger.

    Poco después aprendemos que el amor de mamá ya no es suficiente, que los súper poderes se agotaron que ya no es suficiente querer ser Doctor, Abogado, policía, bombero, es momento en el que tenemos que convertirnos en alguno de ellos.

    Que las bellas y hermosas princesas como la de Mario Bross se convierten en exigentes novias de tiempo, de amor, de apapacho, que es más sencillo disculparse cada dos horas, sin saber porque, a vivir un eterno momento de discusión por no saber la razón del ¿por qué está molesta?.

    Pero al llegar a casa entiendes que sobre cualquier cosa siempre estará, ella, que a pesar de no ser la princesa siempre tendremos que ser superhéroes, príncipes, caballeros y que cada momento a su lado vale la pena, porque ella siempre será la más hermosa princesa, por la que estaré dispuestos a dar todo.

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    1. Wow, me has dejado sin palabras, me encantó lo que escribiste, tienes razón. Gracias por compartir tu pensamiento, un beso!

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